19/5/01
Han pasado tres semanas desde nuestra última visita a la cueva. Quiero darle a todos una actualización de mi condición, mis planes para la cueva, y los eventos de las últimas semanas. Me disculpo por no haberos devuelto las llamadas de teléfono. He recibido todos vuestros mensajes, simplemente no me he sentido por la labor de devolver ninguna llamada. Steve y Marc, gracias por vuestras palabras de ánimo en el contestador automático. Sé que vosotros dos estáis sinceramente preocupados por mí. Sois unos fantásticos amigos. Marc, sé que te pasaste por casa unas cuantas veces, y siento no haberte abierto la puerta en ninguna. Me ayudó bastante saber que te pasaste por aquí. Hermana, puedo oír cómo te temblaba la voz. Estoy bien. No te preocupes por mí. Tan solo cuida de esos sobrinos que tengo.
Pensé que si puedo actualizar este sitio le puedo hacer saber a todos a la vez cómo me está yendo. Han pasado muchas cosas en las últimas tres semanas, así que haré lo mejor que pueda para cubrir todo. Supongo que debería empezar donde lo dejé en la última entrada. Me llevó varios días escribir la última entrada del diario. Estaba tan perturbado por la experiencia que no podía hacer más que estar sentado y meditar sobre lo ocurrido. Ahora mismo me he tomado una baja médica a largo plazo del trabajo. Intenté ir a trabajar días después del evento, pero mi jefe me mandó de vuelta a casa. No podía concentrarme y me veía horrible. He intentado ir al médico, pero no pude contarle la experiencia, solo pude decirle que tenía muchísimo estrés. Me recomendó descansar y me dio una receta que me ayudaría a relajarme. ¡Mmmmmm! ¡Ricas drogas!
Cuando salimos de la cueva estaba casi en estado de shock. No podía pensar con claridad y me estaba costando horrores intentar comprender lo que había sucedido. No comí mucho ni tampoco pude dormir. Estaba aliviado de tener el estado mental como para escribir la experiencia mientras aún estaba fresca en mi mente. Mientras releo lo que escribí siento que plasmé de forma precisa lo que había sucedido en la cueva aquel día. No cambiaría nada de lo que escribí. A pesar de que me tomó tres días escribirlo, cuando terminé de escribirlo en mi diario me sentí mucho mejor. Supongo que fue un poco terapéutico. Desafortunadamente no duró mucho. De hecho, fue justo después cuando las cosas fueron a peor.
B y yo nos separamos tras el viaje y no volví a verle hasta ayer. No intenté contactar con él, y él tampoco intentó acercarse a mí. Ni tampoco intentamos contactar con Joe. B me dejó tras el viaje y pasé los siguientes días a solas en casa. Intenté comer pero no tenía apetito. Estaba agotado, pero no conseguía encontrar algo que pudiera quitarme la experiencia de la cabeza. Fue entonces cuando me propuse a escribirlo todo. Como mencioné, eso me ayudó a pensar con claridad, y parecía estar un poco más calmado, pero no duró mucho. Fui a trabajar al día siguiente pero me mandaron a casa. Al día siguiente tuve una sensación sobrecogedora de ansiedad hundiéndose en mi alma. Estaba deprimido y confundido y no tenía a nadie a quien ir para buscar comodidad. Estaba recibiendo todo tipo de llamadas telefónicas de gente pero solo dejé que el contestador automático cogiera dichas llamadas. Hasta cambié el mensaje del contestador para hacerle saber a todos que estaba bien. Continué en este estado miserable, comiendo y durmiendo siempre que podía hacerlo, hasta una semana después del viaje. Entonces las cosas empezaron a volverse más extrañas.
Al principio oía sonidos en la casa que no tenían explicación. Pisadas. Ruidos de alguien arrastrando los pies. Puertas crujiendo. Ya sabéis, todo el paripé de la típica película de terror. Pero los sonidos no se oían con claridad. Era como si no estuviera del todo seguro de haber oído lo que oí. Podía estar comiendo o saliendo de la ducha, y paraba, creyendo haber oído algo. Pero el sonido no volvió a repetirse. De hecho, si no fuera por el hecho que ocurría con tanta frecuencia, no podía estar seguro de si eran ruidos para empezar. En cualquier caso, estaba asustado. Era como si me hubiera quedado atrapado en una telaraña desde la semana pasada. Sentimientos de ansiedad, angustia y tensión se hicieron con mi vida. Entonces llegaron las alucinaciones.
Empecé a ver cosas de manera similar a los sonidos que escuchaba. Tan solo un vistazo a algo por el rabillo del ojo. Solo para girarme a verlo, y nada. Solía dormir con la de mi cuarto encendida, pero ahora dejaba encendida la luz de toda la casa antes de anochecer hasta después de amanecer. Fui al médico pero no le mencioné los detalles de mi vida. Solo le dije que no podía relajarme, y salí de ahí con una receta médica. Por suerte ya tenía las heridas del todo curadas a este punto. La espalda me seguía doliendo un poco, pero la receta se encargó de eso también. Cuando estaba con la medicina me sentía genial, pero no quería ir por ahí empastillado por el resto de mi vida, así que solo me la tomaba al final de un día duro. Desafortunadamente la severidad de los avistamientos aumentó, dándome un aumento de la necesidad por los medicamentos.
Los destellos por el rabillo del ojo continuaron, pero entonces empezaba a ver figuras y sombras. Estaban fuera de las ventanas, casi siempre de noche. Seguía sin poder distinguir nada con claridad, así que era difícil de comprender lo que veía. Pronto empecé a cerrar las cortinas y las persianas para eliminar la posibilidad de ver algo. Haberlo hecho ayudó en ese aspecto, pero mi vida seguía siendo un lío. Mi rutina diaria era mecánica y vacía. Me ponía a dormir tanto como pudiera, casi siempre por estar agotado. Luego me daba una ducha e intentaba comer algo. Perdí mucho peso, así que intenté por todos los medios comer lo más que pudiera. Luego hacía un poco de ejercicio y dormía un montón. Solo he estado fuera de casa unas pocas veces en las últimas dos semanas. La tienda, el médico, para comprar un arma. No veía mucho la tele porque no me podía concentrar. Pasé mucho tiempo en internet. Estaba investigando sobre cuevas y mitos sobre ellas. La única historia que pude encontrar fue el folclore espeleísta sobre el Hodag. El Hodag se supone que es una criatura que vaga por las cuevas.
Habían pasado dos semanas desde que entramos a la cueva, y una semana después empecé a oír cosas, empecé a tener pesadillas. Pesadillas extremadamente lúcidas. Sin ningún tema específico o evento recurrente. Simplemente aterradoras. A veces estaba en casa y alguien iba a por mí. Solo que no podía correr porque no tenía piernas. Otras veces estaba metido en una cuba y alguien estaba vertiendo un líquido como un sirope sobre mí, llenando la cuba. Me despertaba en pánico. Me mantenía despierto hasta que el cansancio me forzaba a entrar al mundo de los sueños una vez más. Una rutina brutal. Continuó durante varios días, hasta que llegó a un clímax el sexto día (ayer). Mis sueños parecían tan reales que tuve un mal rato descifrando si estaba despierto o no- Estaba reventado, completamente drenado de energía y espíritu. Estaba yendo del salón a mi cuarto temprano por la noche cuando miré al pasillo y vi una figura oscura al fondo. Pensé que era un ladrón y empecé a retroceder lentamente. No se movió. Mientras retrocedía las luces empezaron a parpadear. Todos los músculos estaban tensos. Me detuve para mirar fijamente a la figura. ¡Justo entonces sonó el teléfono! Me asusté tanto que me tropecé con la silla. ¡Cuando me levanté me asomé a ver el fondo del pasillo y no había nada ahí! Cogí las llaves y me fui de casa. Me sentí obligado a coger el coche y conducir. Tenía el pulso pegado a la frente mientras arrancaba el coche. Quería conducir hasta el mirador para ver las luces de la ciudad. No sabía porqué quería ir ahí, pero sabía que TENÍA que ir. Cuando más me acercaba, más urgente era la sensación. Cuando llegué al sitio, vi algo que al principio me asustó, pero luego hizo que me relajara más de lo que había estado en muchísimo tiempo. ¡Joe estaba ahí! Estaba fuera de su coche, de pie viendo las luces. Nos vimos el uno al otro. Pude ver por su cara de cansancio que el había pasado por la misma tortura miserable que yo estaba experimentando. Él notó por mi cara que habíamos compartido alguna experiencia horrible. Nuestra conversación fue breve. "¿Volviste?", empezó él, a pesar de que ya sabía la respuesta. "Sí". "Tenemos que volver". "¿Te parece bien mañana?", pregunté. "Sí, al mediodía". Se metió a su coche y yo al mío. Ni siquiera quise hablar con él sobre su experiencia. Obviamente él no quería saber la mía. Conducí hasta la casa de B.
Cuando abrió la puerta pensé que B parecía irle bien, algo feliz. Un vistazo a mí y su carácter cambió. Nuestra conversación también fue concisa. "Me topé con Joe, y vamos a volver mañana al mediodía". B me miró completamente serio. Simplemente asintió con la cabeza. Le pregunté si podía pasar la noche en su casa. Estuvo dispuesto a dejarme entrar. No me di cuenta hasta más tarde, pero todas las luces de la casa estaban encendidas. Me llevó al cuarto de invitados. "Siéntete como en casa". "Gracias". Me duché en el baño, me tomé la medicación y, por primera vez, pude dormir sin problemas en mucho tiempo. Me desperté temprano esta mañana y fui a casa para prepararme para el viaje. Pensé en enviar esta actualización para que nadie se preguntara qué me pasaba. Sospecho que para cuando la mayoría hayáis leído esto estaré de vuelta en casa y tendré una gran historia que contar. Prometo que si aún no habéis oído nada de mí, lo haré muy pronto. Son ya las 10 de la mañana del sábado, día 19. Nos iremos a la cueva en dos horas.
Prepararse para este viaje va a ser como ningún otro que haya hecho antes. Por primera vez en mi vida voy a llevar una pistola a una cueva. También llevaré un cuchillo, un kit de primeros auxilios grande, suficiente agua y comida, y una cámara. Llevaré varias fuentes de luz, y un bloc de notas y lápiz. Tendré que llevar toda la cuerda de escalada, ya que B perdió la suya en la cueva. Voy a tener que llevar un buen trecho de cuerda conmigo al otro lado de la Tumba de Floyd. (Esta es la primera vez en tres semanas que he oído cualquier referencia a la Tumba de Floyd. Ha sido escribirlo y tener escalofríos).
Hay muchas cosas que espero conseguir este día. Muchas respuestas que espero encontrar en un pasaje minúsculo escondido a la vista. Recordar los eventos que me llevaron al día de hoy me deja una sensación de mareo. ¿Fue todo esto un mal sueño? Desafortunadamente estaba despierto, y aún así, en unas pocas horas puede que me enfrente a mi pesadilla. Pensar en que voy a tener a otra persona conmigo en el pasaje no hace nada para aliviar el miedo que siento. Casi me río mientras medito en una idea infantil que tendremos que considerar: ¿Quién entrará primero a la Tumba? ¿Quién liderará el camino hacia lo desconocido en la oscuridad? ¿Quién decidirá cuándo volver? Por encima de todas estas preguntas en mente está: ¿Qué fue de la cámara que dejé atrás? Se supone que es capaz de grabar en la oscuridad total. Dejé esa cosa encendida, así que a saber qué vamos a encontrar en la cinta. Le siguen preguntas más oscuras; ¿Y si ya no está la cámara? ¿Y si está rota?
Aunque es difícil darle un nombre exacto a mi motivación, creo que "cierre" le queda como anillo al dedo. Necesito averiguar algunas cosas sobre esta cueva. Lo principal, me creáis o no, es encontrar el final de la cueva. Con todas las cosas bizarras de las que he sido testigo estas últimas semanas parecería un poco trivial querer, como meta principal, llegar al final, pero eso es lo que quiero. Por supuesto, iré adquiriendo otros conocimientos por el camino. Si, sin embargo, encuentro el final del pasaje principal, y un final del pasaje escondido por la roca, estaré contento y no volveré jamás al pasaje de la cueva. ¡Nunca más!
Me parece que arrastrarse de cabeza por un pasaje estrecho hacia la oscuridad es algo antinatural. Igual que trepar por la pared de un acantilado por diversión. O saltar un avión completamente perfecto y flotar hacia el suelo. Hacemos estas cosas para satisfacer el hambre por la aventura. Este deseo subconsciente de conquistar nuestro pequeño Everest. Como suele decir B, "el espeleísmo es la última oportunidad de exploración para quienes cuentan con recursos modestos". Es cierto. A tan solo un viajecito en coche desde cualquier parte del país hay una cueva esperando a ser explorada. Incluso una cueva conocida por el público general puede ser visitada por alguien por primera vez como una aventura, algo nuevo, algo que superar. Porque está ahí.
Algunos no estaran de acuerdo con mis decisiones de perseguir esta cueva. Lo sé por los mensajes que he recibido. Pero me temo que no tengo alternativa. Si alguna vez quiero volver a sentir un sueño reparador, debo volver. Si alguna vez quiero volver a caminar los pasillos de mi propia casa en paz, debo volver. Si alguna vez quiero volver a salir de la superficie y entrar al mundo subterráneo de una cueva, debo volver ahora. Ya no siento que tengo elección. DEBO volver.
Para mi familia y amigos que estáis leyendo esto os digo, Estad en paz. Conquistaré esta cueva. Entonces volveré y actualizaré este sitio web inmediatamente. Incluiré cualquier foto que saquemos hoy en la cueva, y si os pasáis por casa os enseñaré el vídeo que tendré. Espero volver a casa esta noche, o mañana como mínimo.
¡Os veré a todos pronto, con muchísimas respuestas! Con amor, Ted
Volver a la página de la Cueva