B y yo decidimos meternos en otro viaje de espeleísmo antes del Año Nuevo, así que pusimos nuestro interés en Cueva Misteriosa. No es una cueva espectacular, pero ya que ninguno de los dos hemos ido de espeleísmo por un tiempo sería bonito ir a otra cueva. Hay algo de emoción en este viaje. Había un pequeño pasaje en la porción inferior de la cueva que quería revisar para ver si era posible atravesarla. Tenía una abertura pequeña, pero mucho aire soplando desde dentro. Aunque es demasiado pequeña para escalar por ahí, nunca había revisado para ver qué había dentro del pasaje. Nos pusimos el equipo y fuimos de camino a las 15:00. Entramos a la cueva a una hora genial, ya que a B le encanta conducir rápido. Nos anclamos al árbol de siempre y empezamos a hacer rápel al interior de la cueva. Bajé primero y me puse el equipo mientras B bajaba.
Me referiré a B varias veces. Hemos estado de espeleísmo por varios meses ya. Se hizo daño en un accidente de espeleísmo hace unos cuantos años y le dijeron que no iba a caminar nunca más. Mediante esfuerzo duro y perseverancia no solo camina sino que puede arreglárselas en cuevas. Las partes más complicadas de una cueva pueden ralentizarle un poco, pero puede con ello. Él va poco a poco superando un obstáculo hasta que lo pasa.
En cuanto a la referencia a la abertura pequeña en la cueva, hay un dicho entre los espeleístas: «Si por ahí silba, toma iniciativa». Significa que, si un pasaje tiene un buen flujo de aire, puede que merezca la pena investigarlo.
Tras explorar todos los pasajes de siempre fuimos abajo para revisar el agujero. El agujero está al fondo de la cueva, cerca de la parte inferior de la cueva. Está al lado de un muro, a casi un metro del suelo. Para mirar por el agujero me tuve que poner de rodillas para agacharme bajo un saliente de roca.