7 de abril, 2001
Antes de que volviésemos a Cueva Misteriosa nos pasamos un buen rato preparándonos. Hicimos una caja de compresión; una caja de madera cuya entrada puede ajustarse en tamaño. Entonces podríamos arrastrarnos por la abertura y medir hasta qué tan apretado podíamos caber por un pasadizo. De ahí pudimos determinar que necesito alrededor de 20 centímetros de alto para atravesar la porción más pequeña de la Tumba de Floyd. Eso significaba que tendríamos que raspar unos dos centímetros y medio del suelo del pasaje. También aprendimos que la mejor posición que tendría que tomar para atravesar el pasaje sería boca abajo, con los brazos a los lados. Y, por supuesto, mi cabeza estaría girada a un lado. Esa posición permitía que los omóplatos estuvieran en su punto más bajo. Para moverme tendría que empujar hacia delante o atrás con los dedos de los pies. Suena difícil, pero se sentía adecuado. Más tarde resultó ser suficiente.
Lo segundo que preparamos fue fabricar las herramientas que inventamos para trabajar en la cueva. Inventé una forma ingeniosa de quitar poco a poco la roca del interior del pasaje sin tener que meterme dentro. Hice que mi vecino soldase unos tubos de metal de manera que nos permitiera desmontarlo mientras bajábamos hasta la Tumba, pero siguiera teniendo la fuerza necesario para mantenerse de un golpe de martillo una vez montado. Hicimos nuestras propias puntas que podíamos enroscar en el tubo para llegar a la zona en la que teníamos que trabajar. B inventó un diseño chulo para un raspador usando un perfil angular. Hizo que su vecino se lo soldase. Resultó ser una herramienta muy valiosa para raspar y remover la roca. ¡Estábamos orgullosos de nuestros inventos! También hice un dispositivo para sostener el taladro con el tubo. Acabamos sin usarlo ya que el dispositivo raspador de B funcionó de maravilla.
Una foto de B, editada para proteger su identidad, con el tubo que hicimos. Yo saqué la foto, de espaldas a la Tumba. Él estaba sentado en la bolsa de cuerda que usamos como cama. Detrás de él, a su izquierda, está el pasaje que lleva a la masa de agua. Detrás de él, a su derecha, está la última caída antes del pasaje. Podéis ver algo de la cinta naranja que usamos para subir y bajar escalando.
Hice un juramento. Hice una promesa. De que no me iría de la cueva hasta que hubiese atravesado el pasaje; conquistado la Tumba de Floyd. Este SERÍA el viaje. Había pasado mucho tiempo desde que fuimos a Misteriosa. Aunque habíamos estado ocupados. Hicimos las herramientas de las que habíamos hablado. Fue divertido sacar las ideas para las herramientas. También hicimos una caja de compresión para determinar la mejor técnica para entrar por el punto apretado. Además sabíamos cuánta roca teníamos que remover antes de poder pasar.
Estábamos emocionados por volver a la cueva para terminar el proyecto. Nuestra bajada al pasaje nos llevó un poco más de tiempo que lo normal ya que teníamos herramientas extra que cargar. Una vez bajamos al pasaje nos pusimos a trabajar de inmediato usando la herramienta de raspado de B con el tubo que hice. ¡Funcionó a las mil maravillas! Podíamos martillar el tubo por un extremo y el raspador por el otro cavando en la roca. Luego sacábamos los restos por todo el pasaje hasta donde estábamos. Cuando necesitábamos medir el progreso girábamos el raspador en horizontal en el pasaje y observábamos el espacio libro.
Trabajamos como por 2 horas antes de tener el impulso de probar la Tumba. Solo quería asegurarme de iba a poder pasar a la primera. B hizo otro barrido por el suelo del pasaje, limpiándolo de cualquier roca suelta por la que pudiera arrastrarme, y empujando el muro que habíamos hecho hasta el fondo del pasadizo. Hice los preparativos para arrastrarme vistiéndome con "tirantes" de cinta americana para evitar que la camiseta se deslizase mientras iba arrastrándome por la roca. Fui con una linterna en mano, a pesar de que iba a tener las manos a los lados. Sabía que la iba a necesitar una vez pasase. Como expresión de fe no me até una cuerda a los pies. Estaba seguro de iba a conseguirlo. Finalmente, hice el intento.
A pesar de que no lo mencioné en el diario, sí que notamos que la brisa había vuelto, y la vibración estaba presente.
Ya que no hicimos nada con la entrada tuve que pasar por la misma coreografía para entrar por el pasaje. Una vez que mi tren superior pasó el agujero encendí la linterna hacia el frente para empezar mi plan de ataque. El pasaje no parecía más grande que la última vez que estuve ahí, pero la mayor parte del trabajo se había hecho al fondo del pasadizo. Pausé por unos minutos, luego giré mis caderas para que mi tren inferior entrase. Lentamente me impulsé al frente mientras mi cuerpo entero llenaba el pasaje. Antes de estar completamente dentro me puse en posición para empujar. Deje caer las manos a los lados y giré mi cabeza a la derecha. Entonces empecé a impulsarme. Una vez que tenía los dedos de los pies dentro empecé a usarlos para empujarme. Para evitar rasparme el cuerpo me ponía a "caminar" usando los hombros, las rodillas y los dedos de los pies. El progreso fue lento pero seguro. A mí me valía. A unos 45 centímetros del punto apretado ya pude notar que había un poco más de espacio. Incluso así empecé a tocar el techo del pasaje con la espalda. Esta vez, sin embargo, fui capaz de seguir moviéndome hacia delante. Alcancé el punto más bajo del pasaje y pude notar que iba a requerir algo de maña. Incluso con el trabajo que habíamos hecho para limpiar las rocas sueltas seguían habiendo pedruscos afilados deslizándose bajo mi pecho.
Cuando pude sentir mi espalda rozando lo alto del pasaje en varios sitios, revertí a mi técnica de exhalar. Antes de empezar, sin embargo, me tomé un minuto para quedarme tumbado en el pasaje. Pude ver el brillo de la linterna de B mientras los rayos de luz conseguían pasar por mi cuerpo. Podía sentir la fresca brisa evaporar las gotas del sudor sucio en mi frente. Podía sentir miles de bordes afilados presionando la superficie de mi piel. Sentí el pinchazo de emoción en lo que me daba cuenta de que la meta a la que nos habíamos propuesto llegar estaba a punto de conseguirse. Fue este único pensamiento el que hizo que quisiera seguir moviéndome, sin importar que tan estrecho se volviese el pasaje. Inspiré y respiré rápidamente por unos momentos, y luego empezó.
Exhalar.
Empujar.
Parar para respirar.
Repetir.
¡Tras unos centímetros de reptar pude levantar la cabeza del suelo del pasadizo y supe que el pasaje estaba empezando a abrirse! ¡Le pasé la información a B y los dos nos pusimos a celebrar por unos segundos! durante el resto del paso por el pasaje B me estaba dando ánimos. "¡Pasaje virgen!" y "territorio de Neil Armstrong" fueron las frases que no paraba de repetir. Estaba sonriendo de oreja a oreja.
A pesar de que el pasaje se estaba empezando a hacer más grande, fue un proceso lento. Tuve que continuar haciéndome paso por otros 45 centímetros antes de poder deslizar los brazos bajo mí para poder reptar. En este momento sentí que mi viaje había terminado. Fui capaz de sentarme un poco y mover el "muro" de roca que erigimos hace ya unos cuantos viajes. Esas rocas servían como un recordatorio sombrío de que lo mejor sería ir con cuidado.
¡Grité a B que ya había pasado! Tuvimos un momento en el que nos dimos la enhorabuena por nuestro éxito. B probablemente nunca sería capaz de meterse por el pasaje y ver lo que yo, así que le di una descripción de cómo se veía la cueva. En este momento solo tenía mi mini-mag, así que no pude ver muy a fondo del pasaje. El final del pasaje hizo un ligero giro a la derecha y parecía que se alejaba bastante. Fui incapaz de hacer nada más en ese momento que sentarme, debido al tamaño del pasaje. Todas las rocas rotas que habíamos empujado por la Tumba de Floyd estaban a mi alrededor. No había más señales de intrusión humana. Tuve que esperar hasta que B me pasara la linterna del casco para tener una mejor idea de cómo era la cueva.
B usó el palo que hicimos para deslizarme el extremo de una cuerda. Entonces fui capaz de tirar todo mi equipo por el pasadizo. Lo primero que me mandó fue el casco y la linterna. Después de encender la linterna fui capaz de ver nuestra nueva sección de la cueva. ¡NUESTRA! Fue una experiencia emocionante ver los resultados de horas de trabajo duro tras tantísimas semanas. En este momento no tenía idea de lo que la cueva tenía por ofrecernos. Lo único que pude ver fue el pasaje que inmediatamente seguía el pasadizo. Era un pasaje angosto con un techo bajo. Era fácil pasar por este, pero tendría que reptar. Empecé a sacar fotos para enseñárselas a B.
La primera sección del nuevo pasaje. Estaba casi tumbado, ya que el pasaje era muy pequeño. Tenía los pies extendidos, como podéis ver. Nótese la roca rota en el suelo de la cueva. El pasaje parece un callejón sin salida, pero tiene un giro leve a la derecha casi al final.
Le pregunté a B qué tan lejos debería aventurarme en la nueva cueva, a luz de los extraños eventos que habían ocurrido. Por primera vez él, también, bajó el tono de su entusiasmo cuando recordó los ruidos. Deslizó el tubo por la Tumba con una punta suelta en un extremo. ¿Dijo que podía usar como un arma si me topaba con un animal o...? También me dijo que me asegurase de que podíamos oírnos el uno al otro mientras progresaba en la cueva.
A pesar de que estábamos pensando en la posibilidad de meternos en un problema, nunca consideramos realmente el hecho de que si yo me metía en uno B jamás sería capaz de rescatarme, y de hecho nadie sería capaz de llegar hasta mí durante varias horas. Si me metía en un problema serio, como hacerme daño, no iba a haber forma de que nadie fuera capaz de llegar hasta mí a tiempo. Pero, simbolizando toda la experiencia, estábamos concentrados en nuestra meta, y no en el peligro potencial al que nos enfrentábamos. Hasta ahora habíamos esquivado la bala proverbial. Hasta ahora...
Me puse los guantes y las rodilleras, cogí la cámara, y empecé mi aventura. Repté por el pasaje
fotografiado arriba
que debía ser de 6 metros de largo. Al final del túnel la cueva empezó a doblar ligeramente a la derecha. Tenía que subir una pequeña rampa, pero luego era capaz de ponerme en pie al final de la próxima sección de la cueva. La siguiente sección era de unos 12 metros de largo. Además de que el techo estaba más alto, los muros estaban más espaciados que en la sección de la que acabo de salir. Ambas secciones eran relativamente en línea recta. El suelo estaba cubierto de una roca que crujía cuando reptaba, y luego cuando caminaba. Los muros eran básicamente los mismos de Cueva Misteriosa, solo que prístinos. Era obvio que nadie más que yo había estado ahí. Al examinar un poco más cerca los muros encontré dos tipos de formaciones delicadas. La primera parecían varios trozos de queso gratinado pegados en un extremo, con el resto del "queso" simplemente dejándose caer. La segunda formación eran solo pequeños hilos de rocas, más finos que el pelo humano. Molaban un montón. Encontré varios ejemplos de ambos tipos de formaciones.
Ni siquiera había pasado la segunda sección de la cueva y apenas podía oír a B. Los pasajes de las cuevas no son muy acústicos. Le grité que estaría media hora y luego volvería. Dijo que bien, y que tuviese cuidado. Luego procedí a explorar un poco más. Podía caminar casi erguido llegado a este punto. Estaba en la tercera sección recta de la cueva cuando descubrí una formación de cristal en el muro de mi derecha. Estaba en varias capas contra la pared, similar a la cera transparente de vela que se deja derretir y chorrear por la pared. Había varias formaciones de algo parecido a estalactitas pequeñas formadas por estos cristales. La más larga era de unos 10 centímetros. Habría una mucho más larga, a juzgar por el tamaño de la base, pero se había roto. Miré para ver si podía localizarla pero acabé sin encontrarla.
Las formaciones de cristal están detrás de la roca en la esquina superior derecha de la foto. Podía caminar de pie, pero tenía que agacharme en ocasiones. Como tenía que hacerlo bajo esa roca.
Los pasajes continuaron por otros 30 metros más o menos antes de que la cueva se abriera un poco. Era al final de un segmento recto y corto de la cueva. Justo al final del segmento la cueva se doblaba a la izquierda y se abría en una estancia. Justo en el punto donde la estancia empezaba había una roca redonda que parecía estar inclinada contra la pared. Resultaba raro, pero las formaciones singulares son comunes en cuevas por lo que no es algo particular. Había reptado y pisado varios trozos de roca que cayeron del techo, pero esta era mucho más redonda que las demás. Una vez pasada la roca la estancia se abrió a una altura de unos 4 metros y medio. Era de alrededor de 4 metros y medio en anchura y unos 9 metros de largo. Al final de la sala había otro pasaje que llevaba a otra recta.
Mientras entraba en la estancia tuve una sensación extraña. Era como el viejo dicho de que sentía que me observaban. Una vez más la emoción del nuevo descubrimiento se apagó, y los recuerdos del lado misterioso de la cueva volvieron a mi cabeza. De repente me sentí MUY solo. Por suerte para mi ego ya casi me quedaba sin tiempo y tuve que volver con B antes de que se me acabase la media hora. Saqué varias fotos de la sala. Estaba a punto de echar un vistazo a qué tan largo era el siguiente pasaje cuando algo me llamó la atención. ¡Al lado izquierdo de la sala en el muro casi a nivel del ojo descubrí lo que parecían ser jeroglíficos! Era un único dibujo que casi parecía ser parte de la coloración de la roca. Se veían como representaciones muy simples de personas, de pie junto a un símbolo. ¡Estaba emocionado! Esto quería decir que había otra entrada a la cueva. Incluso si la entrada estaba cerrada o bloqueada podría significar una oportunidad para abrirla y dejar que B entre a la cueva. Eché otro vistazo al dibujo para asegurarme de poder describírselo a B. Luego saqué más fotos y volví con B.
Cuando volví al pasadizo apenas pude hablar lo suficientemente rápido como para hacerle saber a B todo lo que había descubierto. Estaba tan emocionado por oír sobre nuestros nuevos tesoros encontrados. Mientras debatimos cuál iba a ser el próximo movimiento empecé a mandar mi equipo por la Tumba hacia B. Le conté que lo mejor sería si alguien más pudiera venir conmigo, en caso de que algo pasase. Estuvo de acuerdo. Una vez que saqué todo el equipo tuve que enfrentarme a la maravillosa tarea de tener que superar la Tumba de Floyd otra vez.
Teóricamente una persona debería ser capaz de salir de un pasaje del que acaba de reptar simplemente revirtiendo lo que hizo. Si contorsiona su cuerpo de cierta forma para entrar, debería ser capaz de entrar en la misma posición para salir. En la práctica esto quizá no resulte ser posible o práctico. Tal era el caso con la Tumba.
Determiné de antemano que intentaría ir de cabeza por el pasadizo. Supe que definitivamente podía pasar si metía primero los pies, pero eso implicaría retroceder todo el camino por la Tumba. Eso llevaría muchísimo tiempo y sería agotador. Mi única preocupación al ir de cabeza fue cuando llegase al final del pasadizo. Tendría que pasar por el agujero que hicimos sin el beneficio de poder girar mi cuerpo. En fin. Decidí ir de cabeza y lidiar con la salida cuando llegase.
Empecé en el pasadizo muy cerca del punto estrecho, así que al menos lo tendría hecho más pronto que tarde. Tenía su truco tener que pasar. Tuve que mover las caderas a la derecha un poco para pasar. Pero solo seguí esforzándome sin descanso. Mis manos estaban una vez más a mis lados. Mi cabeza estaba girada a la derecha y estaba empujando con los dedos de los pies. Y una vez más estaba usando la cabeza como medidor para saber cuándo estaba en el punto estrecho y cuándo lo había pasado. Parecía cansarme mucho más a la hora de salir. Debió de ser por todo el esfuerzo que hice para atravesarlo.
Estaba pasando un poco más de la mitad del camino cuando algo bizarro pasó. Estaba ahí tumbado tomándome un breve descanso cuando escuché un sonido al fondo de la cueva. Era el sonido débil pero indistinguible de roca deslizándose sobre roca. Se me heló la sangre de las venas. No podía moverme. Solo me quedé ahí acostado esforzándome por oír el sonido de nuevo. Nada. Rápidamente empecé a impulsarme hacia la salida. No le mencioné el sonido a B, pero sí que recordé en uno de nuestros anteriores viajes que B dijo haber oído la misma cosa.
La tarea de salir de nuestro agujero resultó ser tan dolorosa como supuse que lo sería. Tuve que poner los brazos por encima de la cabeza y forzar los hombros para sacarlos del agujero. Definitivamente dejé algo de piel detrás mientras me resbalaba. B me ayudó mientras meneaba el tren superior a salir del pasaje. Luego pude sujetarme y sacar con facilidad el tren inferior de la Tumba. ¡¡Había salido!! B y yo nos dimos un estrecho de manos y empezamos a cargar con el equipo. Estuve intentando escuchar cualquier sonido que saliera del agujero, pero estábamos haciendo mucho ruido al recoger las cosas. Por mucho que tuviera ganas de meterme al pasaje, estaba aliviado de haber salido. Así es básicamente cómo me siento con las cuevas en general. Me encanta entrar en ella, pero me siento fenomenal cuando salgo de nuevo.
Pasó algo raro con las fotos que saqué en la nueva parte de la cueva. Las fotos que saqué en el pasaje que llevan a la estancia grande se revelaron bien. ¡Por extraño que parezca ninguna de las fotos tomadas en la estancia se pudieron revelar! Fotos de la roca redonda y, aún más importante, fotos de los "jeroglíficos" que vi. Las fotos tomadas antes y después de la estancia salieron bien, ¡pero los negativos de las fotos tomadas en la estancia estaban en blanco! Ninguna. Recuerdo cómo se veían los jeroglíficos así que dibujé una imagen para daros una idea de lo que vi.
Es un dibujo simple de lo que vi, pero es preciso. Lo primero que pensé al verlo fue el "Proyecto de la Bruja de Blair". Tiene casi la misma sensación. El símbolo estaba en el centro y varias figuras que parecían personas alzaban las manos bajo esto.
Esta es la última foto antes de entrar a la sala grande. Al final del pasaje, parcialmente escondido en las sombras, está la roca redonda que vi.
Aquí está la última foto con la roca redonda señalada. Apenas se puede ver por las fotos que estáis viendo, pero son las únicas fotos que tengo de la roca redonda.
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